jueves, 13 de agosto de 2009

Urticaria acuagenica: la alergia al agua



Ashleigh Morris tiene 19 años y vive en Melbourne , Australia. Estudia periodismo y trabaja. Si no fuera por un raro trastorno cutáneo que la hace alérgica al agua (urticaria acuagénica), pasaría desapercibida entre miles de jóvenes. Ella no puede hacer surf o darse un baño de inmersión. Y cómo si esto fuera poco, además de las complicaciones diarias que sufre, también debe soportar que todos le pregunten cómo hace para asearse todos los días. No se sabe cuántos casos existen en el mundo, se cree que pocos de acuerdo a la bibliografía existente.

"La urticaria tiene gran variedad de presentaciones clínicas y causas. Se caracteriza por la presencia de ronchas o placas eritematosas, edematosas, transitorias de diferente tamaño. Es una de las enfermedades dermatológicas más frecuentes. Se clasifica de acuerdo con el tiempo de evolución, en aguda (menos de 6 semanas) o crónica (más de 6 semanas). Se calcula que la urticaria aguda afecta a 20% de la población a escala mundial", explica un informe publicado por la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste. Y destaca que dentro de los detonantes físicos que inducen urticaria se incluyen estímulos mecánicos, térmicos, ejercicio, exposición solar y exposición al agua; como es en el caso de Ashleigh.






La urticaria acuagénica (UA) es una forma poco frecuente de la que existen pocos casos en el mundo y ocurre después de estar en contacto con agua, a cualquier temperatura y en cualquier condición. Fue reportada por primera vez en 1964. Para "investigar el cuadro de UA se utiliza una compresa de agua de 35°C sobre la piel por 30 minutos que determina la aparición de la roncha", explica un trabajo publicado por la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica. El dermatólogo que atiende a Ashleigh, el doctor Rodney Sinclair, cree que desarrolló esta condición luego de una alta dosis de penicilina que le dieron para tratar una amigdalitis a los 14 años, que alteró sus niveles de histamina (el mediador químico más conocido de las reacciones alérgicas). Nina Goad, de la Asociación Británica de Dermatólogos declaró: "No hay información sobre la urticaria acuagénica porque es extremadamente rara. No estamos seguros cuántos casos hay en el mundo y no entendemos todavía completamente los mecanismos exactos que la accionan."

Las consecuencias de la UA en ella son tremendas. Cuando se moja cualquier parte del cuerpo le salen grandes ronchas que tardan horas en desaparecer. Incluso le generan una fuerte picazón. Sin poder contenerse; muchas veces se rasca tan fuerte que llega a lastimarse. Pero el mal de Morris no pasa sólo por mojarse, sino que su propia transpiración también la afecta provocándole una dolorosa erupción. Para vivir lejos de las ronchas, permanece en lugares con aire acondicionado y un paraguas la acompaña a todos lados, para así evitar así tanto la lluvia como el sol (por el sudor).

"Por un tiempo no pude creer lo que me pasó, pero después tomé conciencia de lo serio que era esto. Lloré y después miré para adelante. Me di cuenta que era algo con lo que iba a tener que vivir", declaró en una entrevista al Daily Mail. El único contacto que Ashleigh tiene con el agua son unas breves duchas que toma todos los días, de un minuto de duración cada una. Ella explica que debido al dolor que le causan las ronchas, no puede permanecer más tiempo bajo el agua. "Mucha gente no entiende cómo vivo y me preguntan todo el tiempo cómo hago para asearme, y eso me hace sentir sucia, aunque me considero una persona muy limpia", contó.

"Aunque mi erupción sea antiestética y luzca cómo si sufriese una enfermedad, el sentimiento y el dolor es mucho más duro de lo que se ve. Después de ducharme tengo que quedarme en mi hogar cerca de dos horas por las ronchas", explicó. Cuando se encuentra lejos del agua parece una adolescente sin ningún problema pero que cuando se moja atrae una atención indeseada: "La gente se me queda mirando en la calle, por eso después de bañarme me quedo en casa, para liberarme de la carga de tener que explicarle a todo el mundo qué me pasa".

Es que Ashleigh, pasa mucho tiempo explicando lo que le sucede a médicos y amigos que nunca escucharon hablar de la urticaria acuagénica. "La mayor parte de las personas ni siquiera me creen cuando les cuento", declaró. Su novio desde hace tres años, Adam, es muy comprensivo: "Debemos dormir con una sábana que nos separe porque no puedo acercarme a él si está sudoroso". Los dermatólogos están de acuerdo en que hay una asociación entre los altos niveles de histamina en sangre y la urticaria acuagénica (ver trabajo publicado por la Sociedad Argentina de Pediatría); por lo que es común el tratamiento con antihistamínicos. Por el momento, no existe cura.



FUENTE
http://www.clarin.com/diario/2008/08/25/conexiones/t-01743797.htm

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